Descripción
En Sumampa, Nuestra Señora de la Consolación, Leonardo Legras nos acerca a la devoción de un pueblo que encontró en la Virgen una presencia maternal, cercana a sus penas y esperanzas. Con el tiempo, los lugareños reconocieron que la llegada de su imagen había traído consuelo, gozo y paz a esas tierras.
María acompañó la tristeza y la soledad, fue consuelo para los enfermos y fortaleza para quienes sufrían. Bajo su amparo, la fe cristiana se vivió con alegría y los vecinos estrecharon sus lazos como hermanos. Una lectura que invita a conocer esta advocación y a confiar en la ternura de la Madre de Jesús.









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